Desempeña un papel esencial como puente entre la universidad y el contexto escolar; a la vez es mentor y evaluador de los procesos de los estudiantes.
Parte de sus tareas son:
Acompañar y guiar a los estudiantes en su proceso de formación, favoreciendo la vinculación entre la teoría y la práctica.
Monitorear los avances de los estudiantes a través de observaciones focalizadas, retroalimentación y levantamiento de desafíos en el proceso de enseñanza.
Analizar los objetivos y tareas de la práctica con los profesores colaboradores al inicio del semestre.
Organizar y guiar los talleres de práctica de la universidad, entre otros